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ALTA MAGIA KABBALÍSTICA

La Kabbalah Ritualista es una rama práctica de la Kabbalah en la que se trabaja con rituales, símbolos, palabras sagradas, nombres divinos, letras hebreas y distintas herramientas destinadas a actuar sobre la energía y acompañar procesos de transformación y elevación del alma.

Su principio parte de una idea fundamental. Lo espiritual y lo material no están separados. Lo que sucede en el alma puede expresarse en nuestra realidad, y aquello que vivimos en nuestra realidad también puede influir sobre nuestro mundo interior. Por eso, el ritual funciona como un puente entre ambos planos, utilizando elementos tangibles para trabajar con aquello que no podemos percibir directamente.

Dentro de esta práctica, cada elemento tiene una función específica. Las velas, los nombres divinos, las letras hebreas, las palabras de poder, los rezos y los mantras no son utilizados simplemente como símbolos decorativos, sino como herramientas destinadas a establecer una conexión determinada y dirigir una energía hacia un propósito concreto.


La Kavaná, o intención, ocupa un lugar central. Un ritual no consiste únicamente en repetir palabras o seguir una serie de pasos. La intención es la dirección que se le da al trabajo y requiere presencia, concentración y un verdadero compromiso con aquello que se busca transformar. La preparación mental y emocional permite que el acto ritual no se convierta en algo mecánico, sino en una práctica consciente.


La Alta Magia Kabbalística trabaja desde esta misma concepción, pero profundizando especialmente en la relación entre el alma y las energías que se manifiestan en nuestra vida.

Desde nuestra práctica, entendemos que el alma posee códigos vibracionales vinculados a distintas energías, como la abundancia, la prosperidad, el amor, la armonía, la sabiduría, la protección y muchas otras. Estos códigos forman parte del potencial del alma, pero pueden encontrarse activos, debilitados, bloqueados o inactivos.

Cuando una determinada energía no logra expresarse plenamente, esto puede verse reflejado en nuestra realidad. Pueden aparecer patrones que se repiten, dificultades para sostener la abundancia, conflictos en los vínculos, obstáculos constantes o situaciones en las que sentimos que algo debería fluir, pero no termina de hacerlo. Por eso, el trabajo mágico no busca únicamente modificar lo que sucede afuera. Busca llegar a la raíz.


La Alta Magia Kabbalística utiliza diferentes herramientas para eliminar, atraer, armonizar, potenciar u orientar energías específicas, trabajando desde el alma hacia la realidad y desde la realidad hacia el alma. El objetivo puede ser abrir un camino, fortalecer una virtud, transformar una energía, eliminar una influencia, acompañar un proceso o favorecer la manifestación de una determinada vibración.

En Reffiel trabajamos desde la Magia Kabbalística Arcangelical, estableciendo una conexión con la Hueste Celestial y realizando distintos trabajos de acuerdo con la energía y el propósito que se busca desarrollar. Pero activar una energía no significa que todo lo demás quede resuelto automáticamente.

Uno de los principios más importantes de este trabajo es comprender que la transformación también necesita de nuestra participación. Los pensamientos, las palabras, las decisiones y las acciones forman parte de la energía que sostenemos diariamente. No tendría sentido trabajar sobre la abundancia y continuar tomando decisiones desde la carencia. Buscar armonía mientras alimentamos constantemente el conflicto. Pedir apertura mientras permanecemos aferrados a aquello que necesitamos soltar. La energía que se activa necesita encontrar una correspondencia en nuestra manera de vivir.


La práctica ritual se relaciona con el concepto de Tikkun, entendido como un proceso de rectificación y transformación. El trabajo espiritual no consiste solamente en pedir algo, sino en reconocer aquello que necesita ser corregido, purificado, elevado o transformado dentro de nosotros. Los rituales acompañan este proceso trabajando sobre distintas energías y aspectos del alma, pero la transformación no termina en el momento en que finaliza un ritual. Puede sostenerse mediante ejercicios de Alta Magia, Salmos, meditación, mantenimiento energético, trabajo personal y, principalmente, mediante una conducta coherente con aquello que estamos buscando manifestar.


La Kabbalah Ritualista, entonces, no se limita a momentos de necesidad ni a la realización de determinados rituales. Puede convertirse en una forma consciente de relacionarnos con nuestra propia energía, con nuestras acciones y con lo sagrado. La magia no busca alejarnos de nuestra vida cotidiana. Busca enseñarnos a intervenir en ella de una manera más consciente, porque el trabajo comienza en el alma, pero su verdadera expresión se encuentra en la vida que construimos a partir de aquello que transformamos en nuestro interior.

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