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KLIPOT

La palabra Klipá significa cáscara o corteza. El concepto surge de la idea de que la Luz Divina puede encontrarse oculta o cubierta, haciendo que aquello que posee un potencial espiritual no pueda manifestarse plenamente. Así como una cáscara cubre aquello que se encuentra en su interior, las Klipot representan aquello que oculta, bloquea o dificulta la expresión de la Luz.

En la Kabbalah, representan una realidad de ocultamiento, aquello que se encuentra desconectado de su fuente espiritual y que puede impedir que la Luz se manifieste de manera adecuada. Puede comprenderse a través de patrones, deseos desordenados, pensamientos, emociones o comportamientos que terminan alejándonos de nuestra esencia y de aquello que realmente queremos construir.


Una Klipá puede hacer que algo que en principio posee un potencial positivo termine manifestándose de una manera desequilibrada. Por ejemplo, el deseo puede convertirse en obsesión, la seguridad en control, la fuerza en agresividad o la búsqueda de reconocimiento en dependencia de la aprobación externa. Por eso, el trabajo espiritual no consiste simplemente en eliminar aquello que consideramos negativo. Se trata de reconocer qué está ocultando la Luz, comprenderlo y trabajar para que esa energía pueda volver a expresarse de una manera más elevada y consciente.


Las Klipot también están relacionadas con el concepto de Tikkun, la reparación. Si existe algo que se encuentra cubierto, fragmentado o expresándose de manera desordenada, el trabajo de reparación busca recuperar su conexión con la Luz y devolverlo a un estado de mayor equilibrio. Esto permite comprender por qué, en Kabbalah, el trabajo espiritual no consiste en escapar de aquello que nos resulta difícil. Muchas veces, aquello que necesita ser transformado contiene en su interior una fuerza que todavía no aprendimos a utilizar correctamente.


Cuando una persona logra observar sus patrones sin identificarse completamente con ellos, comienza a generar un espacio para transformarlos. Lo que antes funcionaba como bloqueo puede convertirse en aprendizaje, y aquello que estaba manifestándose de manera desequilibrada puede encontrar una forma diferente de canalizarse. Por eso, trabajar con las Klipot no significa vivir buscando aquello que está mal en nosotros, sino aprender a reconocer dónde la Luz está siendo ocultada y qué necesitamos transformar para permitir que vuelva a manifestarse.


En Reffiel entendemos este concepto como parte de un trabajo más profundo sobre el alma. No se trata solamente de quitar lo que molesta, sino de descubrir qué está impidiendo que una determinada cualidad pueda desarrollarse plenamente. Por eso, siempre explicamos que los rituales pueden ayudar a limpiar y activar determinados códigos en el alma, pero nosotros también tenemos que ser capaces de adquirir una nueva forma de vivir, de sentir y de pensar.

Una limpieza puede abrir un camino, pero somos nosotros quienes tenemos que aprender a caminarlo de otra manera. Si después de trabajar sobre aquello que nos bloqueaba volvemos a pensar, sentir y actuar exactamente igual, terminamos reproduciendo las mismas estructuras. La transformación aparece cuando el trabajo energético se acompaña de una verdadera transformación personal.

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